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Desolado con Ed Stafford

Que Ed Stafford no es un aventurero más lo sabemos de sobras: ostenta el récord Guiness por recorrer en 860 días el Río Amazonas a pie, sin agua, alimento, refugio y ni siquiera vestimenta, como los aborígenes. Paradójicamente, haber atravesado situaciones límites es su motor para animarse a nuevos desafíos en los lugares más salvajes del planeta.

Después del éxito de su programa Peligro al desnudo, el británico ahora participa de una ambiciosa misión a través de Desolado, una serie que puede verse los jueves a las 22:00 en Colombia. Lanzado a los entornos más remotos y hostiles, Ed debe sobrevivir a los peligros de cada ambiente tan sólo con sus propias manos: no lleva consigo ningún tipo de víveres, únicamente una cámara con la que registra los momentos más excitantes de su aventura.

En este nuevo recorrido, debe enfrentarse cara a cara con animales salvajes como los majestuosos hipopótamos africanos y los famosos cocodrilos de Australia con solo sus manos desnudas. Mientras esperamos un nuevo episodio, conocemos algunas de las bestias más hermosas y letales con las que debió vérselas el intrépido aventurero de Discovery.

Una temible visita en Botsuana

Ed Stafford se encuentra con un hipopótamo

El delta del Okavango, al norte de Botsuana, no sólo es famoso por que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad: es el hogar de una gran variedad de vida silvestre y salvaje, incluyendo leones, elefantes, rinocerontes, cocodrilos e hipopótamos. Mientras Ed se encuentra acampando en este territorio hostil, recibe una inesperada visita: un hipopótamo se acerca sorpresivamente a su refugio, generando un momento de máxima tensión.

El mencionado animal de mala fama –es considerado como uno de los más peligrosos del continente por ser territorial y celoso de sus crías- se refugia en las aguas del delta, donde puede pasar hasta 16 horas sumergido para protegerse del sol. Cuando baja el calor, sale a pastar y es capaz de caminar hasta diez kilómetros, consumiendo en total más de 30 kilogramos de hierba. Gracias a esta alimentación y a que no desgasta demasiada energía, puede llegar a pesar más de tres toneladas, siendo el tercer mamífero terrestre más grande del mundo después del elefante y del rinoceronte blanco.

Los hipopótamos son famosos en el mundo entero por su comportamiento agresivo: viven en grupos de unos 15 individuos y no es raro ver peleas acompañadas de bramidos y relinchos. Armados con colmillos gigantes, estos animales suelen atacar cuando perciben peligro para ellos o sus crías: por este motivo, matan a unas 3 mil personas por año.

Conociendo su carácter fiero, Ed decide enfrentar la visita del ejemplar con un comportamiento sigiloso, espera no ser visto. Si bien es uno de los momentos más temibles que le tocó vivir, él sabe que, a menos que haga algún movimiento imprudente, el animal no lo atacará. Espera sin ponerse en evidencia, y una vez que se aleja vuelve tranquilo a su campamento.

Los babuinos del delta

Babuinos salvajes

Aunque no tienen un tamaño tan imponente como los hipopótamos, los babuinos (Papio anubis) son otra amenaza seria para Ed en su estadía por el delta del Okavango. Con un peso de hasta 35 kilogramos, están entre los monos más grandes del mundo. Además, son muy inteligentes y sociables, por lo que viven en grandes manadas y desarrollan lazos muy estrechos, especialmente para su alimentación y protección.

Su dieta es omnívora, basándose en frutas, semillas y flores, como también insectos, lagartijas y roedores. Al detectar una amenaza para ellos, producen fuertes ladridos y mientras los machos corren al ataque, las hembras y sus crías se refugian en los árboles. Este sistema de comunicación es posible a través de llamadas de voz, expresiones faciales y señalización con sus colas.

Sus largos caninos afilados son responsables de su mala fama, aunque pocas veces los utilizan para atacar: los babuinos no suelen agredir a los humanos, a menos que se sientan en peligro ellos o sus crías. Al encontrarse con uno de estos individuos, Ed comienza a gritar como si fuera otro miembro de su manada. La idea no es enfrentar al animal, sino hacerle saber que ese es su territorio. Como respuesta, el mono se aleja del campamento y el aventurero logra mantener a salvo sus pocas pertenencias.

Cocodrilos de agua salada en Australia

Ed debe pescar entre cocodrilos

Otro de los desafíos más difíciles de Ed es en la costa oeste de Australia, donde debe sobrevivir a temperaturas de más de 37 grados y buscar alimento en aguas infectadas por cocodrilos de agua salada (Crocodylus porosus). Con un tamaño que puede alcanzar los seis metros de largo y un peso de hasta mil kilogramos, la especie es considerada como uno de los reptiles más grandes del mundo.

Estos imponentes depredadores oportunistas esperan a sus víctimas cerca de la orilla, donde atacan a gran velocidad a todo animal que se les ponga por delante: pueden comer búfalos, monos y hasta tiburones. Aunque son criaturas sociales, se caracterizan por ser bien territoriales y poco tolerantes con su misma especie: los machos adultos suelen convivir exclusivamente con hembras, encargándose de alejar a cualquier tipo de rival.

En Australia la mencionada especie se encuentra en ascenso debido a las políticas protectoras establecidas en la década de 1970: su población creció en 10 años de cuatro mil a 30 mil ejemplares, llegando a números que oscilan entre los 80 mil y 150 mil individuos. Hoy se producen entre uno o dos ataques a humanos por año, un número bastante reducido respecto a otros lugares en los que habita. Esto se debe a medidas de prevención, como por ejemplo la inclusión de señales de advertencia en ríos, lagos y playas. Conociendo la presencia de este depredador, Ed se arriesga a la pesca pero de manera sigilosa y en estado de alerta permanente: acercarse demasiado sería una decisión letal.

Acechado por un jaguar

Ed encuentra rastros de un jaguar

Cuando Ed visita la Gran Sábana en el suroeste de Venezuela no está solo, aunque el lo crea: cerca suyo hay un hermoso un jaguar (Panthera onca). Considerado el tercer félido más grande del mundo, después del tigre y el león, este animal oriundo de América suele habitar en selvas densas y húmedas, además de otros territorios boscosos y ríos donde se alimenta de peces, tortugas y caimanes.

Su mordedura excepcional le permite cazar sin problemas especies con caparazón, además de venados, pecaríes, carpinchos y tapires. Suelen atrapar a sus víctimas de manera solitaria y tendiendo emboscadas desde el agua o la copa de los árboles.

A diferencia de otros grandes felinos, el jaguar rara vez ataca a las personas y lo hace como respuesta a algún tipo de amenaza: por el contrario, son los humanos los mayores depredadores de este animal.

Al encontrar rastros de la especie, Ed continúa su recorrido habitual pero manteniéndose alerta a cada movimiento y sonido que percibe alrededor. Trata de no hacer demasiado ruino ni perturbar el ambiente para que el animal no sienta peligro y decida alguna maniobra en su contra.

¿Cuál de estas especies es tu preferida? No te pierdas estos y otros encuentros peligrosos en Desolado con Ed Stafford, por Discovery.

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